Los principales incovenientes que suele tener un piso o una casa de alquiler son las numerosas restricciones a las que se enfrentan los inquilinos por parte de propietarios poco dados a que en sus casas se hagan modificaciones, como no sea colgar un cuadro o mover los muebles de sitio (en caso de que los haya). A los protagonistas de esta historia (Carole, Bill y su hijo Dylan) les pasó algo de lo que contaba anteriormente. Tuvieron que convencer al propietario de que su casa ganaría muchísimo si les dejaban pintar las paredes de blanco (antes amarillentas) y podían añadir algunos elementos para hacer más "vivible" su hogar.

La casa, de unos 85m2, en el sureste de Londres es ahora totalmente diferente a como la pareja se la encontró. Muebles vintage encontrados en tiendas de segunda mano, algunos de ellos usados para separar espacios, plantas por todos los lados (que imprimen frescura a los ambientes), y numerosos objetos decorativos, espejos y cuadros, que pueblan paredes y muebles, han transformado una casa antes impersonal en un hogar lleno de carácter y de encanto. Como encantado tiene que estar el propietario cuando la vea!!!

Estoy totalmente enamorado de la zona de escritorio (en el hall de entrada) de la primera imagen, y también del dormitorio principal. ¿Qué os parece?

Procedencia de las imágenes: Design Sponge
 
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